jueves, junio 23, 2005

A Penetra los ojos le arden, y no sabe como escribir eso: A Penetra los ojos le arden.

Todo nombre le parece inconmensurable. Toda palabra como cajas chinas, como capas geológicas, como lava.

Penetra sonrie y con esto sólo quiere decir que: Penetra sonrie.

Todo ese atropellamiento, todo este no decir lo que Penetra quiere, todo este no poder.

Penetra piensa que quiere escribir simplemente: Penetra sonrie. Mientras lo hace algo (otra) escapa a su conciencia.

Una ventana se abre en el mundo de Penetra, una ventana luminicente y compuesta de fractales y antimateria. Penetra escribe: FRACTALES Y ANTIMATERIA. Esas palabras: Fractales y anti-materia.

Penetra piensa que se va por las ramas porque no quiere decir que es transparente y nada le duele ni le mueve. Penetra quiere resistirse a ser escrita para desaparecer. Pero a lo que más se resiste es a no declarar que la ventana luminicente le ordena, de forma cuasis amistosa (como quien le clava a uno un alfiler en las cuencas de los ojos y le besa): Elija una Identidad.

Penetra sólo quiere escribir que sonrie. Penetra no dice en cambio que la sonrisa se la provoca la equiparación que hace en su cabeza, al ser incitada a elegir una Identidad. Penetra sólo escribe: Soy un Nombre. Me llamo Penetra Hiriente y Escritofrénica.

2 Comments:

Blogger Hamletmaschine said...

Laing decía que el esquizfrénico tenía una percepción privilegiada: puede contemplar el vacío de las convicciones sociales y el endeble órden que yace detrás de su escenificación. Cada decisión que nos "confirma" una identidad es una desesperante limitación... es una visión de vértigo.

Saludos

5:09 p. m.  
Blogger mandyprehiem98690775 said...

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Have a Great Day

4:14 p. m.  

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