martes, marzo 01, 2005

Me encuentro frente al espejo. Observo unos ojos fríos, el pelo negro y la sonrisa que es un rictus. De esa imagen emerge una frase, una afirmación: Yo me llamo Penetra.

Esta afirmación no es del todo cierta. Yo no es me Llamo. Aunque No Soy Penetra, en esa cabeza, mi anterior cabeza, que ahora ocupa ella Yo se llama Penetra.